La madre tigresa es del tipo que evita el peligro y frecuentemente mueve a sus cachorros llevándolos en su boca. Los tigres suelen tener varias guaridas y se trasladan de una a otra según sea necesario. Para dar a luz, la tigresa se aísla de miradas indiscretas. Los bebés nacen ciegos y pesan en promedio alrededor de un kilo. Son muy vulnerables pero pueden contar con la protección de su madre quien más tarde les enseñará a cazar.