El lobo no es un animal solitario y debe vivir en manada para prosperar. De hecho, la perfecta cohesión social que reina en las manadas de lobos les permite cazar, ocupar un territorio y comunicarse sin ninguna dificultad. La manada es pues un grupo familiar, formado generalmente por unos diez individuos. La estructura de una manada normalmente consta de una pareja dominante y las crías que esa pareja tuvo en años anteriores. Cada manada tiene su propio territorio el cual se encarga de defender contra cualquier intruso. El tamaño del territorio de una manada de lobos varía en función de los recursos alimenticios disponibles, pero en principio cubre no menos de varios cientos de kilómetros cuadrados. Los límites de este territorio están marcados con depósitos olorosos para advertir a las manadas rivales.